No todos los porcellanatos se comportan igual
Aunque se vean similares, los porcellanatos responden de manera distinta según el espacio donde se colocan. La resistencia, el acabado y el mantenimiento previsto influyen directamente en su desempeño a lo largo del tiempo, sobre todo cuando se exponen al tránsito constante o a condiciones climáticas exigentes.
Interior: confort, estética y uso diario
En interiores, el porcellanato debe acompañar la dinámica cotidiana sin perder presencia. Livings, cocinas y dormitorios requieren superficies resistentes, fáciles de limpiar y estables frente a cambios de temperatura o humedad. Las terminaciones pulidas o satinadas permiten ajustar el porcellanato al uso y al mantenimiento.
Exterior: clima, agua y seguridad
En exteriores, las exigencias aumentan. El sol, la lluvia y la humedad requieren revestimientos resistentes y superficies que prioricen la seguridad. Los porcellanatos con superficie TAAd (Transito Alta Adherencia) permiten resolver terrazas, galerías y piscinas, garantizando continuidad estética y un uso seguro y prolongado.
Elegir bien desde el proyecto
Definir correctamente el porcellanato desde la etapa de proyecto evita desgastes prematuros, problemas de mantenimiento o superficies poco funcionales. Analizar el contexto, el tránsito y las condiciones ambientales permite anticipar el resultado y asegurar un material que acompañe al espacio a lo largo de los años.
Un buen proyecto no solo se ve bien el primer día: funciona bien durante años.
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